Si quieren que sus proyectos de decoración pasen de verse como una simple tarea escolar a un objeto de diseño profesional, tienen que aprender a jugar con el relieve. La textura es lo que hace que algo deje de ser plano y aburrido para tener personalidad y ese efecto 3D que todos queremos tocar.
¿Con qué podemos “darle cuerpo” a nuestras obras?
Existen muchísimos materiales (o “pastas”) que podemos usar dependiendo del acabado que busquen. Aquí les presento a los protagonistas de su próximo proyecto:
Magióleo: Es un gel que al principio se ve blancuzco pero al secar queda totalmente transparente. Se usa para dar un efecto de pintura al óleo, o incluso como pegamento o barniz.
Gesso: Es el básico que no puede faltar. Aunque se usa mucho en lienzos, en las artes manuales sirve para crear texturas blancas que puedes aplicar con espátula o pincel, e incluso funciona genial con stencils.
Texturizador granulado: Si buscan un efecto de arena o de algo oxidado y antiguo, este es el suyo. Es una pasta pesada que crea figuras con mucho relieve, y lo mejor es que pueden pintarla antes o después de aplicarla.
Pasta Blanca: Esta es mi favorita para cosas modernas porque es súper ligera. Es la mejor opción para hacer figuras en 3D usando plantillas de estarcido.
Pasta Craqueladora: ¿Se acuerdan que hablamos de amar lo imperfecto? Esta pasta se aplica con espátula y, al secarse, se “rompe” o abre solita. ¡Es magia pura para darle un look antiguo a cualquier caja o mueble!

Herramientas de “poder” para texturizar
Para aplicar todas estas pastas, no siempre vamos a usar pinceles. La espátula es su mejor aliada aquí, ya que permite “untar” el material como si estuvieran poniéndole mantequilla a un pan, dejando marcas intencionales que se ven increíbles. También pueden usar esponjas si buscan algo más suave.
La paciencia es clave. Muchas de estas pastas, como la pasta para repujado, secan y quedan con una gran dureza. No intenten pintar encima hasta que estén bien secas o harán un desastre de barro.
