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Conoce a tu equipo: Las partes de un pincel

Antes de pintar, hay que saber qué tenemos en la mano. Un pincel no es solo un palo con pelos; tiene tres partes clave que deben cuidar:

  • Mango: Es de donde lo sostienes para tener control.
  • Férula o virola: Esa parte metálica que une el mango con los pelos. ¡Es súper importante que no se llene de pintura seca ahí dentro!
  • Pelo: Es lo que toca la superficie y da la textura.

El pincel correcto para cada técnica

No todos los pinceles sirven para lo mismo, y usarlos bien marca la diferencia entre un acabado “meh” y uno “pro”:

  • Pincel en seco: Si quieren lograr ese efecto desgastado que tanto amamos, deben usar pinceles de cerda. Son más duritos y perfectos para soltar poca pintura.
  • Estarcido: Para usar plantillas, se usan pinceles especiales (generalmente redondos y de corte plano) para dar toquecitos sobre el patrón.
  • Variedad: Es vital usar un pincel para cada tipo de producto o pintura que utilicen. No mezclen el pincel del barniz con el de la pintura acrílica si quieren que les duren.

El “skincare” de tus pinceles (Mantenimiento)

Si dejan que la pintura se seque en las cerdas, el pincel se va directo a la basura, ¡y no queremos tirar dinero! Sigan estas reglas de oro:

  • Lávalos siempre: Debes lavar y limpiar tus pinceles adecuadamente en cuanto termines de usarlos.
  • Cuidado con el agua: Aunque parezca buena idea, no dejes tus pinceles dentro del agua por mucho tiempo. Esto arruina la virola y deforma el pelo.
  • Guardado perfecto: Jamás guardes tus pinceles si todavía están mojados o sucios. Déjalos secar al aire, preferiblemente acostados o con el pelo hacia arriba.

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